Café Poema

Cuando los sueños se convierten en poesía…


25 de abril de 2010

Luis y el arte del Hierro Forjado


Me recuerdan a Luis, así se llama el artesano de la forja. Con él creamos un par  de  estos candelabros. Perdí su rastro, trabajaba en un solar abierto y con pocas áreas cubiertas, de esta manera en invierno, su labor disminuía y se hacía dificultoso.
Tenía la piel curtida, manos fuertes y un corazón noble.  Nos unía el amor que sentíamos por la forja, “la verdadera” como el decía, la del yunque y martillo.
Iba casi todos los días, el me miraba bajar del carro como si fuera de una nave espacial que venía de un mundo lejano que el no conocía, pero que admiraba y respetaba.

Tomaba mucho café y me ofrecía coca-cola en un vaso que distaba mucho de estar limpio, con naturalidad, me acercaba algo semejante a una butaca para que me sentara a diseñar, mientras él, filósofo de nacimiento, me hablaba acerca de la vida,  del  amor y pasión  por su trabajo.
Aprendí sobre forja y el ser humano. Aprendí, que amar lo que uno hace es vivir, así sea en un solar destechado pero lleno de energía, arte y creación.
Terminada la labor, el resultado fueron dos maravillosos candelabros hechos a mano.

Los quiero tanto como al artesano que les dio vida mientras  hablábamos de filosofía y  la humanidad.
Éste es mi homenaje a él, ya han pasado muchos años y no sé donde está, quisiera volver a verlo, hablar con él, saber como está ahora que las máquinas reemplazaron su artesanía. Ojalá que mis palabras le lleguen con el viento, como en una poesía…
Yvette Reuben Alfandary

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