25 de septiembre de 2018

Mi ciudad

Caprichosa, desordenada, caótica.
Extiende sus brazos pulposos llevando cemento
a todo rincón que encuentra.
De día, es bulliciosa, ansiosa y presurosa,
pero cuando la noche llega, es notoria su melancolía.
No obstante, esto no es un impedimento para la rumba,
la música y el baile, los llevamos en la sangre.
Su atractivo es indefinible; todos la quieren y la odian,
como los amantes que se pelean para luego enamorarse.
Y si, aquí el amor florece entre tanto desorden
y la complicidad de las noches frías al aire,
y calientes en la intimidad.
Qué decirte mi querida ciudad,
 eres de esos amores
que duelen y a la vez, son eternos.
Si la vida lo permite, estaré a tu lado viéndote crecer,
hasta que el último verde se apague.
YvetteRubenA